Con obras que se refieren las unas a las otras, en esta muestra Bernechea explora la relación de la pintura con otros formatos o medios, conservando el corazón
narrativo del manga japonés, donde las experiencias y los recuerdos se relacionan en un espacio creado entre lienzos, dibujos y esculturas, dando al espectador la oportunidad de descubrir las pistas que lo lleven a la auto reflexión y comparta este cuadrante temático.
El uso de ángulos casi planos, hacen dialogar la historia del arte japonés con su visión: el plano como un vacío e infinito que trasciende la bidimensionalidad…y se enfoca en la experiencia del espacio más allá de sus dimensiones físicas habituales.1 peregrinando entre la pintura, el dibujo y el misterio.
En este cuerpo de obra, el artista guiña al Kamishibai 2, pues cada figura es una viñeta temática tanto en la obra pictórica como esculturas, transformadas en un hilo
conductor de referencias narrativa en un omniverso que construye un puente con el espectador, donde hay un entendimiento entre lo ajeno que parten de las quimeras
propuestas de las líneas del artista, donde el repertorio visual coexiste entre la cultura popular japonesa y la presentación del canon de la cultura del arte.
En las piezas flotan figuras que se deslizan entre la presencia y la ausencia, creadas en un espació de transformación: “Todo pensamiento… se convierte en una entidad
activa al asociarse… con un elemental…”3 Interactúa con los múltiples ámbitos que existen dentro y fuera del mundo humano a través del arte abre un canal emancipador. De este modo, la exposición renueva dar espacio espectral a la conversación.
1 Elia Espinosa
2 Narración de cuentos :“Teatro de papel”
3 Annie Besant, Karma.
Pamela Ballesteros