RECONSTITUCIÓN EMOCIONAL DE LA CIUDAD DE LA CHIMENEA
Tres comentarios sobre Caletones
DEL VESTIGIO A LA RESTITUCIÓN
No es que yo notase grandes diferencias materiales en lo que recordaba. Mas, separado de los lugares que atravesaba por toda una vida diferente, no había entre ellos y yo ninguna contigüidad en la que nace, incluso antes de darnos cuenta, la inmediata, deliciosa y total deflagración del recuerdo (Marcel Proust, El tiempo recobrado)
Caletones es el resultado de un trabajo de archivo realizado por Wladymir Bernechea. Aquí se rescatan una serie de fotografías del campamento minero precordillerano,
con personajes anónimos que posan y son revelados en su cotidianidad. A lo anterior se le suman los relatos orales de algunos sujetos que habitaron estos espacios, a partir de las entrevistas realizadas por el autor. Este ejercicio, de escudriñar sobre un acopio de imágenes desconocidas, remueve el polvo de tiempo y olvido caído sobre este lugar, operando como un gesto de memoria que no sólo da a conocer un testimonio, sino que también ahonda en su efecto visual mediante la pintura.
Las obras de Bernechea abrazan una dualidad. Por una parte, nos encontramos ante un rescate archivístico y por otra, ante la producción creativa del autor. Ambas líneas de acción fraguan en el imaginario del espectador, cuando los relatos de los entrevistados se entremezclan con las figuras presentes sobre la tela, cobrando sentido desde ambas partes; lo documental de las imágenes y relatos orales rescatados, junto a lo común desconocido de las escenas compuestas por el artista, que si bien se basan en fotografías, no dan a conocer más información sobre los momentos particulares capturados por el lente de la cámara. Así, ambas zonas devienen en la remembranza de anécdotas subterráneas, escondidas dentro de los pliegues de un olvido gradual que se acentúa a lo largo del tiempo.
El retorno de estas memorias es grabado mediante video. Este medio audiovisual cumple la función de registrar la declamación de lo vivido, respaldando una historia ajena a los
grandes relatos que componen la historia oficializada como único recorrido cronológico. El enlace entre el registro actual en video digital y las fotografías análogas como fuente primaria de imágenes, permite la recomposición de un pasado repartido y fragmentado en las subjetividades anónimas de sujetos desconocidos y llega hacia nosotros, los espectadores foráneos, a contarnos una realidad velada en primera persona.
EL ASOMO DE LOS CUERPOS
La pintura se propone deslizar directamente las presencias bajo la representación, mas allá de la representación. El sistema de los colores es, en sí mismo, un sistema de acción directa sobre el sistema nervioso. No es una histeria del pintor, es una histeria de la pintura (Gilles Deleuze, Francis Bacon. Lógica de la sensación)
Se asoman parejas de hombres con trajes de otra época, ferrocarrileros de trenes extintos, chimeneas que ya no permanecen, grupos de mujeres que fueron jóvenes y vírgenes, niños que hoy son ancianos. Se desconocen los episodios que tenían lugar al momento de capturar estas instantáneas, no obstante, el rescate y paso por la pintura que ejecuta Wladymir Bernechea suscita una tensión que fluctúa alrededor de la presencia de estos cuerpos anónimos sobre un espacio que se diferencia de su hábitat original, documentado en la fotografía.
La luz blanca oculta el rostro de estos sujetos y su presencia corpórea emerge gracias al trabajo de Bernechea, que cristaliza sus cuerpos como oposición al olvido. Esta apariencia fantasmal y enigmática nos entrega matices cotidianos, que estimulan a que nuestra imaginación integre las piezas que faltan. Así, el autor da pie a una reconstitución emocional de lo que fueron las realidades junto a la fundición minera, proyectando un espacio de fosforescencia, que emite destellos de luz pálida y posibilita el retorno de los sujetos. Esto deja al descubierto una memoria latente, que sale al exterior impulsada por el artista y que muy probablemente seguiría en el olvido sin el desarrollo de este trabajo creativo.
El sociólogo David Le Breton afirmó que “Al interior de la misma comunidad social, las manifestaciones corpores y afectivas son virtualmente signicantes para los otros y remiten unas a otras a través de un infinito juego de espejos. La experiencia de un individuo contiene en germen la de los miembros de su sociedad. Para que una emoción sea experimentada, percibida y expresada, debe pertenecer, en una manera u otra, al repertorio cultural de un grupo” . El trabajo con los antiguos habitantes de Caletones para esta exposición no sólo se exhibe ante los espectadores de las obras, sino que también ante ellos mismos, sus protagonistas, promoviendo una reactivación de los recuerdos que comienza por los propios sujetos que emiten presencias reflejadas en las pinturas de Caletones.
EL AUTOR COMO PRODUCTOR
En 1934 el Partido Comunista invitó a Walter Benjamin a dar un discurso en el Instituto de Estudios del Fascismo de París. En ese contexto, Benjamin se refirió a las bases de la estética marxista, con temas como la responsabilidad política del autor, el arte como modelo de enseñanza, la originalidad de la técnica, el límite entre autor y lector, entre otras problemáticas que surgen a lo largo de su argumentación.
En ese marco, rescatamos el extracto en que Benjamin se refiere al sentimiento y capacidad de empatizar con el otro: “Al experimentar su solidaridad con el proletariado, el autor como productor experimenta al mismo tiempo y de manera inmediata su solidaridad con otros productores que anteriormente tenían poco que ver con él” . En esa misma línea y bajo el contexto posmoderno actual, encontramos Caletones de Wladymir Bernechea. Aquí el artista actúa como un catalizador que rescata la memoria personal de un lugar, la respalda en un medio digital, la difunde y reactiva y por otra parte, genera una producción creativa desde ese estado de rescate. De esta manera, el acto político se combina con el gesto afectivo y la revelación de una historia postergada que ha quedado a merced de un eventual interés individual, en este caso, en manos del arte.
Así una clave de lectura para esta exhibición comenzaría por rescatar la labor del propio artista, que ejecuta un acto de resistencia hacia la desaparición de un lugar y su gente. Esto no sólo supone poner en discusión la importancia actual de la memoria, sino que también requiere centrarse y generar una trama que sitúa al artista como un productor. Sobre el desplazamiento entre la lectura y función clásica y formalista del arte hacia su rol de gestor social activo en Benjamin, la socióloga Fernanda Carvajal ha comentado que la variación destacada por el filósofo alemán “porta en sí un desplazamiento del arte como ritual al arte como medio de revolución política, el giro del artista como genio al artista como productor” .
Por otra parte, el rol de Bernechea en Caletones debate las líneas divisorias que separan al artista del espectador. En este caso, el testimonio oral de las entrevistas y las fotografías son igual de importantes que las pinturas expuestas. Lo anterior trae de vuelta una de las ideas planteadas por Benjamin sobre el modelo de producción artístico: “mejor es este aparato mientras mayor es su capacidad de trasladar consumidores hacia la producción, de convertir a los lectores o espectadores en colaboradores” . Así, la colaboración de los espectadores, que en este caso corresponden a los sobrevivientes de la comunidad minera, se vuelve crucial para el proceder artístico con este tipo de materiales imbricados con la memoria.
Finalmente, hay que señalar que esta línea de trabajo desarrollada por Wladymir Bernechea, en la que el arte se entremezcla con el rescate de la memoria, resulta absolutamente necesaria en el contexto chileno actual. El rol de productor que Benjamin identificó en la labor del artista se reformula bajo la figura de un agente que activa un fragmento histórico inédito y genera brotes que remembran un relato íntimo y casi obsoleto, mediante su manifestación e inscripción en la pintura. Por consiguiente, el artista funciona como un productor que asegura la preservación de la memoria de un pueblo olvidado, a través de su propio trabajo y devenir creativo.
Vania Montgomery
Expuesto en: Casa de la Cultura Rancagua, Chile / Museo Lircunlauta, San Fernando, Chile.























