Texto curatorial – Exposición Individual “El tiempo de las cosas” (2013) Sala AM, Santiago, Chile.

 

“Sólo perduran en el tiempo
las cosas que no fueron del tiempo”

J.L. Borges, de “Eternidades”

 

La emanación del silencio, la quietud y lo subterráneo. Estos tres elementos presentes en la obra de Wladymir Bernechea, dan cuenta –ante todo- de un espacio y una atmósfera particular. Nos enfrentamos a un escenario donde los diferentes elementos han sido dispuestos para algo, una escena latente en la que el tiempo se suspende en espera de otro. A partir de esto “El tiempo de las cosas” es, primeramente, un dispositivo para el diálogo compuesto desde el espacio, donde la inmovilidad no se parece en nada a la quietud [1].

Como puntos en un plano, cada imagen actúa como un murmullo articulado en una narrativa no lineal, alternando lo representado en cada una de ellas y el espacio que las separa –o une- entre sí para enunciar la posibilidad de una búsqueda o un encuentro. Las distancias establecidas entre cada imagen operan como parámetros definitorios del espacio instalado para la práctica de relaciones que, sin buscar dilucidar nada, nos integran en la construcción, desde nosotros, de un paisaje nuevo. Es en este marco que nos sumimos a la confrontación y posible articulación narrativa de los elementos visuales y discursivos a través de pares mediales o representacionales. El tiempo y el monocromo instalan una atmósfera determinada por la posibilidad de uno o más sucesos construidos en y por otro, generando un nuevo diálogo ensamblado desde el vínculo de nuestras experiencias y recuerdos. Ya sea en las imágenes de paisajes o personajes, se contraponen la familiaridad de los referentes y el misterio de las atmósferas que ellos habitan.

“El tiempo de las cosas” se nos presenta como un territorio de ficción que actúa más como la manifestación de un anhelo que la historia de un hecho.

 

Macarena Abarca Flores

Artista Visual



[1]  “La invención del silencio”, de Alejandra Costamagna, cuento recopilado en “Últimos Fuegos” (Ediciones B, 2005, Santiago, Chile).